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Acústico solidario en El Sol (o la noche que Eva ganó a la gripe)

La primera vez que vi a Amaral en directo, Eva se estaba recuperando de un pequeño accidente que les había obligado a cancelar varios conciertos. Contaba que el médico le había recomendado reposo, pero que los maños son muy persistentes y ella había decidido que de eso ya había tenido suficiente. Había hecho, eso sí, una concesión y aquella noche no desenfundó una Godin aún impoluta –que conservaba aún su estado original, antes de que empezasen a llegar las sesiones de chapa y pintura–. La del martes en la sala El Sol –más de una década después de aquella noche alcarreña– fue otra de esas citas que demuestran que la maña está hecha de otra pasta. Otros con menos habrían cancelado; ella, con un gripazo que era imposible que pasase desapercibido, aguantó. Y más, porque por momentos pareció crecerse ante la adversidad. Quiso disimularlo –«no lo iba a decir hasta el final»– y acabó pidiendo comprensión, disculpándose por no estar al cien por cien, mientras decía que no habían contemplado c...

Crónica de Perú: La llegada a la tierra de los incas

20-11-12 (1am) En el aeropuerto Llevábamos dos días sin dormir tras el recibimiento a Amaral de madrugada en el aeropuerto Internacional Jorge Chávez en la que una Eva sorprendida, pese al retraso del vuelo de Argentina a Perú, se tomó tiempo de saludar a cada uno de sus fans. Quedará en el recuerdo el seguimiento que le hice a Juan para abrazarlo y robarle una foto mientras él atinaba a decir que los disculpáramos por la tardanza, pero que estaban muy cansados. Aún así se portaron de las mil maravillas con todo su club. VIDEO1 20-11-12 (12pm) Conferencia Todo ocurrió tan rápido. La mañana del martes 20 de noviembre quedamos con los fans del club en encontrarnos a las afueras del hotel Estelar en Lima, lugar en el que estaban hospedados y donde darían la conferencia. Previas coordinaciones, llegamos a entrar y hasta pudimos participar haciendo algunas preguntas, camuflados entre los hombres de prensa, aunque los polos con el distintivo de la comunidad nos delataban. Una muchacha y yo f...

Crónica de Argentina: cuando los maños eran gallegos

La pequeña Caroline con acento zaragozano caminó hacia la luz de una latitud y una estación distinta, la luz de una calle Corrientes rioplatense preestival y presagiando que esa búsqueda que le llevaría hacia lo salvaje sería sin concesiones ni remisión alguna. Juan Aguirre y Eva Amaral como la Caroline de su Antártida emprendían la gira latinoamericana y pisaban suelo argentino (Buenos Aires, Córdoba y La Plata) para presentar Hacia lo salvaje , su último trabajo editado y que ya va dando paso al que en breve verá la luz, «Amaral 1998-2008». El Teatro Gran Rex de Buenos Aires se convirtió en el templo sonoro de la formación en el que la devoción de los asistentes y la energía de la propia banda postulaban el aletargado devenir de un show cuidado y calculado en el que cada tema seleccionado tenía un trasfondo específico y único. Pero no adelantemos acontecimientos, ya que Juan, Eva y los suyos, como buenos anfitriones, tuvieron compañía escénica con los locales Rubin y los Subtitula...

Crónica de Barcelona: el final del final

Y como reza la canción, en octubre llegó lo peor … Tras una traca inicial de dos conciertos con lleno total en la sala La Riviera de Madrid, llegaba el temido final, el final del final que Eva llevaba cantando durante todo un año de gira brillante y exquisita. Parecía que ese temido día nunca iba a llegar, así que creo que eran pocos los que se habían hecho a la idea. Calor y humedad en Barcelona, como queriendo empezar a aclimatar a los amarales a su destino más próximo al acabar la gira: Cuba. Colas, muchas colas, y gente muy diversa, característico de los conciertos de los maños. Aunque ante la diversidad, un mismo sentimiento y sensación: muchas ganas de caminar sobre la gélida Antártida , de ver subir la marea, de acabar salvajeando todos y de ir como locos a esperar el último resplandor en España de Juan, Eva, Toni, Chris y Jaime. Aún así, se palpaba cierta amargura en el ambiente, preludio del final, y de despedirse de los amigos antílopes sin una fecha para nuevos encuentros. ...

Crónica de Madrid (II): Yo te prometo que no voy a llorar

A veces pasa. Somos animales de costumbres y cuando nos hacemos a algo, bueno o malo, tarde o temprano acabamos por darlo por sentado. No, no hablamos de conformismo; hablamos de tener tan interiorizado que algo es bueno que, a veces, se nos olvida valorarlo como es debido. Que levante la mano el primero al que no le haya pasado. No, en serio. Pero de repente, un día, en un momento, sin que aparentemente nada haya cambiado, uno sale de su letargo y lo ve –una vez más- todo claro. A mí me ha pasado; dejadme confesarlo. Han sido tantas decenas de bolos en los últimos 10 años que me he acostumbrado. Sí, sé que lo que estoy viendo sobre el escenario es algo grande. Pero a veces se me olvida exactamente cómo de grande. Creo que tardé 4 canciones el jueves en La Riviera en recordarlo. No, no fue en lo esencial un concierto distinto a los otros 30 o 40 que llevan dados los maños en el último año; no hubo grandes cambios, tampoco grandes sorpresas. El esqueleto fue el mismo, el repertorio el h...

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